La decisión de alojar la Copa América sigue generando controversias en Brasil, uno de los países con mayor cantidad de contagios y de víctimas fatales en el mundo a causa del coronavirus. A las críticas se sumó nada menos que el intendente de Cuiabá, capital del estado de Mato Grosso y una de las cuatro ciudades designadas como sede de la competencia. “No es aconsejable un espectáculo de este tamaño en Cuiabá porque no sabemos cómo será la movilización de la gente para la Copa más allá de que serán sin público los partidos. Estamos en un momento difícil discutiendo asuntos de la salud de la población”, advirtó Emanuel Pinheiro, alcalde de una ciudad que tiene más del 90% de ocupación hospitalaria por la pandemia.
Pinheiro admitió que se trata de un “sueño” contar con Lionel Messi y otras figuras, pero que no es el momento. “Van a venir muchas estrellas. Es un sueño tener a Messi, mi hijo dice que no hay nadie mejor que él, y es un orgullo para los cuiabanos recibir a semejante estrella, pero no en este momento de pesadilla”, reclamó el intendente, y aseguró que nunca fueron consultados sobre la posibilidad de ser sede. “De la noche a la mañana fuimos sorprendidos por la Copa América cuando nuestra energía está canalizada en la atención médica y la vacunación”, disparó Pinheiro, enfrentado con el gobernador de Mato Grosso, el bolsonarista Mauro Mendes.
Pinheiro fue el único de sus pares de las ciudades sede -Río de Janeiro, Goiania y Brasilia- que se opuso públicamente. A cambio, pidió el envío de 670.000 vacunas para los habitantes de su ciudad. Argentina rechazó hacer la Copa América para cuidar a la población. Yo apenas me pongo en defensa de Cuiabá”, subrayó.